Organizador: Fundació Ictus.

Entidad colaboradora: Ramon Molinas Foundation.

Calendario de implementación: 01/01/2021 – 31/12/2021.

 

Vivir tras un ictus, una iniciativa que atiende a personas que han sufrido un ictus, y a sus familias, con el fin de promover su autonomía

La Ramon Molinas Foundation colabora con la Fundació Ictus con el objetivo de atender a personas que han sufrido un ictus, y a sus familias, a fin de mejorar su calidad de vida y de promover su autonomía. Mediante el programa Vivir tras un ictus, la entidad atiende a personas que han superado un ictus, adquiriendo una discapacidad y/o una situación de dependencia.

La iniciativa, que se desarrolla en Catalunya, juntamente con las cuatro asociaciones de pacientes de ictus de Barcelona, Lleida, Girona y Tarragona, se inicia en el momento en el que la persona superviviente de ictus recibe el alta hospitalaria. En primer lugar, la Fundació Ictus ofrece información, asesoramiento y orientación sobre los recursos asistenciales y terapéuticos tanto públicos como privados. Una vez realizada esta actuación, Vivir tras un ictus brinda apoyo emocional gracias al voluntariado testimonial y a los grupos de ayuda mutua desde las diferentes entidades de pacientes.

A continuación, el programa incide en fomentar la autonomía y en reducir el grado de dependencia de las personas que han sufrido un ictus mediante dinámicas de neuro-rehabilitación y de estimulación. Este punto persigue incrementar las funciones cognitivas y ejecutivas, reforzando las capacidades y técnicas para superar las dificultades y obstáculos ante la realización de las actividades básicas de la vida diaria.

En el ámbito de la salud física, Vivir tras un ictus emplea programas de rehabilitación tales como el Rehametrics y el Neuroathome. Se trata de herramientas de realidad virtual que mejoran aspectos como la motricidad, la coordinación y la atención. Por otra parte, la iniciativa también cuenta con la fisioterapia convencional a fin de ganar balance articular y muscular, de reeducar la marcha, la propiocepción y el equilibrio, y de disminuir el dolor neurológico. En cuanto a la estimulación cognitiva, Vivir tras un ictus trabaja con el programa Feskits de manera individual, focalizándose en los déficits más apresurados de cada uno de los beneficiarios.

Vivir tras un ictus, que cuenta con casi cinco años de experiencia, beneficiará directamente a 540 personas a lo largo del año 2021.

 

El ictus es la primera causa de muerte entre las mujeres, la tercera entre los hombres y la primera causa de discapacidad entre los adultos

El ictus es una enfermedad aguda ocasionada por una interrupción repentina del flujo sanguíneo a una parte del cerebro (isquemia cerebral, en un 85% de los casos) o de la ruptura de una arteria o vena cerebral (hemorragia cerebral, en un 15% de los casos). Los síntomas del ictus aparecen de forma súbita y el tiempo de respuesta es fundamental a fin de disminuir los daños que pueda ocasionar al cerebro.

Esta enfermedad cerebrovascular es la primera causa de muerte entre las mujeres, la tercera entre los hombres y la primera causa de discapacidad entre los adultos. En Catalunya, 13.000 personas son hospitalizadas debido a un ictus cada año. Por consiguiente, cada 45 minutos se produce uno. El 45% de las personas hospitalizadas sobreviven, adquiriendo una discapacidad motora, sensitiva, cognitiva, del habla y/o de la comprensión. En Catalunya, más de 54.000 personas viven con una discapacidad adquirida a causa de un ictus.

 

El impacto del contexto originado por la Covid-19 en esta enfermedad cerebrovascular

El contexto originado por la Covid-19 ha modificado significativamente el funcionamiento de los servicios de emergencia, de los centros de atención primaria y de los hospitales. Esta situación ha afectado la atención directa de las personas con ictus. En la mayoría de los países de Europa, durante la primera ola de la pandemia, se redujo el número de camas destinadas a las personas con ictus, así como de los profesionales que las atendían. Asimismo y desde su inicio, la pandemia ha alterado los tratamientos habituales de rehabilitación.

A continuación y teniendo en cuenta que estamos ante una nueva patología, algunos estudios han analizado la relación entre la Covid-19 y el ictus. Por un lado, investigadores del Vall d’Hebron constataron que los pacientes con Covid-19 con un daño pulmonar grave tienen un mayor riesgo de sufrir un ictus. Por otro lado y a modo de ejemplo, investigadores del Hospital del Mar participaron en un estudio que concluyó que los pacientes que sufren un ictus y, a la vez, la infección por Covid-19 tienen unas probabilidades de morir cuatro veces superiores y un 60% más de riesgo de sufrir secuelas graves respecto a los que no contraen coronavirus.

 

La Fundació Ictus, una entidad que tiene como misión dar a conocer esta enfermedad cerebrovascular, dar apoyo a las personas que lo han sufrido e impulsar su investigación

La Fundació Ictus nació en 2007 con el objetivo de dar a conocer esta enfermedad cerebrovascular, difundir como prevenirla y divulgar cómo tratarla. Por otra parte, la entidad se constituyó con el fin de apoyar a los pacientes con ictus, y sus familiares, gracias a la ayuda directa y a través de tejer sinergias con otras organizaciones. Por último, la Fundació Ictus se creó con el objetivo de impulsar la investigación sobre la enfermedad en todas sus etapas y desde todas las perspectivas. La Fundació Ictus es miembro de la alianza europea Stroke Alliance for Europe (SAFE), integrada por 33 entidades europeas.

 

Enlaces de interés:

Página web de la Fundació Ictus.