Organizador: Asociación para la Vida Independiente (AVI).

Entidad colaboradora: Ramon Molinas Foundation.

Calendario de implementación: 01/01/2019 – 31/12/2019.

 

Mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores con dependencia, discapacidad y en situación de vulnerabilidad socioeconómica, el objetivo de la iniciativa

La Ramon Molinas Foundation colabora con la Asociación para la Vida Independiente (AVI) con la finalidad de mejorar la calidad de vida y de promover la autonomía de las personas mayores con dependencia, discapacidad y en situación de vulnerabilidad socioeconómica. La iniciativa, que se lleva a cabo en la ciudad de Barcelona, ​​valora a los beneficiarios de la actuación de forma integral teniendo en cuenta su cuadro clínico, su estado psicológico y el entorno en el que viven para brindarles soluciones personalizadas.

Los beneficiarios de la actuación son personas mayores derivadas por los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona que no pueden realizar las actividades básicas de la vida diaria, que no disponen de recursos económicos y que requieren de ayuda inmediata. La iniciativa, que prevé atender a 50 personas durante el año 2019 y que cuenta con la colaboración de otras entidades e instituciones, prescribe y proporciona productos de apoyo y realiza adecuaciones en los hogares de las personas mayores. Aparte de mejorar la calidad de vida y de promover la autonomía, el programa les permite vivir con seguridad y dignidad, en su propio domicilio.

 

El proceso de prescripción de productos de apoyo y de realización de adecuaciones en los hogares

Tras la derivación de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, la Asociación para la Vida Independiente realiza la primera llamada y recoge las necesidades y las limitaciones que presenta el usuario en su día a día. A continuación, se programa una visita al Centro de Vida Independiente (CVI) que la entidad tiene en la ciudad condal. Durante la visita a las instalaciones, se enseñan, se explican y se valoran los productos de apoyo más adecuados para la movilidad, las actividades básicas de la vida diaria, la comunicación y la seguridad. Los productos de apoyo son herramientas especialmente concebidas para prevenir, para promover la autonomía de las personas que tienen cualquier limitación y para facilitar las tareas de los cuidadores.

Una vez terminada la visita, se programa un encuentro en el domicilio del usuario para estudiar la idoneidad de los productos de apoyo aconsejados y para estimar, paralelamente, la realización de adecuaciones en el hogar. Con respecto a esta tipología de intervenciones, se trata de adaptar el interior de las viviendas, en el caso de que sea necesario, eliminando las barreras arquitectónicas para facilitar la autonomía personal en la realización de las actividades básicas de la vida diaria. Estas actuaciones son más complejas, requieren un tiempo de ejecución más largo y representan un coste económico elevado.

Para realizar las adaptaciones en los hogares, la Asociación para la Vida Independiente dispone de un equipo de profesionales expertos, que valora las necesidades de cada persona para que las actuaciones se ajusten a su realidad y a la de su familia. El equipo de la iniciativa está formado por profesionales de diferentes ámbitos: fisioterapeutas, logopedas, pedagogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y arquitectos, que garantizan las intervenciones en la vertiente funcional y en la vertiente constructiva. Asimismo, la entidad tramita los requisitos administrativos y se encarga de la contratación de la empresa que ejecuta las reformas. Por último, los profesionales de la Asociación para la Vida Independiente forman a los beneficiarios de la actuación sobre los productos de apoyo proporcionados y realizan un seguimiento de su evolución.

 

Dar respuesta a las necesidades actuales con la mirada puesta en los futuros cambios demográficos

Un estudio de la Oficina del Censo de los Estados Unidos de América, una institución que tiene como objetivo principal proporcionar datos de calidad sobre la población y la economía, alertaba sobre el crecimiento del segmento de personas que tienen más de 65 años respecto a la población mundial. En 2012, cuando la población mundial rebasó los siete mil millones de habitantes, 562 millones de personas (un 8%) tenían 65 años o más. Tres años más tarde, en 2015, este segmento de población aumentó en 55 millones de personas llegando al 8,5% del total de los habitantes del planeta. Teniendo en cuenta la caída de la tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la pirámide de población, el organismo vaticina que el entramado de personas de más de 65 años conformará el 16% de la población mundial en 2050. Hay que poner especial atención en Europa, donde este porcentaje será del 27,8% respecto a la población total.

En la misma tesitura, el Instituto de Estudios Económicos comunicaba que España es el tercer país de la Unión Europea con un mayor número de personas que superan los 80 años, por detrás de Italia y de Grecia. La publicación, creada a partir de los datos de Population: Structure Indicators, del Eurostat, revelaba que la media de habitantes que superaban esta franja de edad había pasado de un 3,5% en 2001, a un 5,1% en 2014. Según las proyecciones extraídas de las cifras de la oficina europea de estadística, el porcentaje podría llegar al 12,3% el año 2080.

Las referencias anteriores denotan que la sociedad se enfrenta a un cambio demográfico que requiere actuaciones importantes en el ámbito de la convivencia, de la integración y del bienestar de las personas mayores. Mantener la autonomía y la independencia es el objetivo del envejecimiento activo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento activo es el proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas se hacen mayores.

La independencia funcional es uno de los aspectos que más se relaciona con la calidad de vida. La aparición y el agravamiento de limitaciones para realizar actividades básicas de la vida diaria es el origen del desarrollo de las situaciones de dependencia. En España, el 24,31% de las personas mayores manifiesta tener discapacidades en estas actividades según revela la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia que el Instituto Nacional de Estadística (INE) realizó en 2008. En Catalunya, la tasa de personas mayores con discapacidad en las actividades básicas de la vida diaria es del 20,73%. En cuanto a Barcelona, según datos del 2016 del Departament de Treball, Afers Socials i Famílies de la Generalitat de Catalunya, hay un total de 66.566 personas de más de 65 años con discapacidad.

 

La Asociación para la Vida Independiente, una entidad creada en 2007 con la voluntad de promover el uso de los productos y las tecnologías de apoyo

La Asociación para la Vida Independiente es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2007 por Mutual Médica y Mutuam para promover el uso de los productos y las tecnologías de apoyo con el fin de mejorar la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores, del colectivo de personas con discapacidad o de aquellas personas que tienen cualquier tipo de dependencia.

La entidad inauguró en 2008 el Centro de Vida Independiente con la finalidad de materializar su misión y convertirse en un referente en la promoción de la autonomía personal en Catalunya. El equipamiento, ubicado en Barcelona, dispone de tres áreas. El Área de la Vivienda reproduce el entorno de un hogar de forma fidedigna para asesorar y ofrecer productos y tecnologías de apoyo en el marco de una vivienda digital accesible. En segundo lugar, el Área de Atención Personalizada brinda una atención enfocada a las necesidades de cada uno de los usuarios de la entidad. Finalmente, el CVI cuenta con el Área de Investigación y de Servicios donde se desarrollan programas de investigación aplicados a la asistencia y al apoyo a las personas.

 

Enlaces de interés:

Página web de la Asociación para la Vida Independiente.