Eva Vinyets, participante del Programa de Voluntariado de la RMF, relata su experiencia en Senegal.

 

“Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero”

Antoine de Saint-Exupéry, cita de El Principito.

 

“El tiempo transcurre veloz. Hace un mes que regresé de Senegal, un viaje que detuvo mi tiempo durante dos semanas. De nuevo en casa, viendo las fotografías, revisando los recuerdos y tratando de ordenar mis pensamientos, reflexiono acerca del viaje.

A principios de este año, cuando la Ramon Molinas Foundation me ofreció la oportunidad de colaborar con Catalunya-Casamance no alcancé a imaginar el impacto que supondría para mí. Recuerdo que hablamos de los diferentes proyectos educativos y de desarrollo que la entidad lleva a cabo en Kafountine, un pueblo pescador del sur de Senegal. Uno de los proyectos, y el que más me golpeó, fue el de los niños talibés. Era la primera vez que escuchaba la palabra talibé. Informándome, leí que eran niños de entre 4 y 14 años que son entregados por sus padres -generalmente agricultores sin recursos- a los marabús, los maestros en las escuelas coránicas. Con el objetivo de construir un centro de acogida para los niños talibés y proporcionarles alimentación, educación y cuidados para mejorar sus condiciones de vida, Catalunya-Casamance inició a principios de 2016 un proyecto que lleva por nombre ‘Los talibés de Kafountine’. Lamentablemente, este proyecto se vio frenado por la oposición de los grandes marabús de la ciudad de Santa Touba a la ley en contra de la mendicidad infantil que aprobó el gobierno de Senegal el pasado año.

El segundo proyecto del que me hablaron fue la ‘Escuela de Kafountine’, donde se ofrecen clases de alfabetización para adultos en francés, la lengua oficial de Senegal. También brindan clases de español, inglés e iniciación a la informática. Estas clases, impartidas por voluntarios, están dirigidas a la población local que quiere mejorar sus oportunidades profesionales. Para ello, la entidad dispone de alojamiento que ofrece a los voluntarios y que también alquila al turismo para su autofinanciación.

El tercer proyecto, en el cual he podido colaborar gracias a mi experiencia en el campo de la educación, son las ‘Escuelas Infantiles’. El objetivo principal de las escuelas es romper con el círculo de analfabetismo que empieza en la infancia, escolarizando a los más pequeños para que las madres puedan trabajar y los hijos mayores puedan asistir al colegio en lugar de tener que quedarse en casa cuidándolos. Desde el año 2011, la entidad dispone de un centro en el barrio de Kabar y contará con un nuevo centro en proceso de construcción en el barrio de Santossou.

Mis días en Kafountine estuvieron llenos de descubrimientos personales. Cada mañana iba en bicicleta a la Escuela Infantil de Kabar. Durante el camino observaba a la gente, cruzaba el mercado, llegaba hasta una casita donde unas mujeres me saludaban y tomaba el sendero que iba directo a la escuela. Los niños me recibían entre abrazos y sonrisas. Las clases de la mañana las iniciábamos con canciones de buenos días para dar paso a las actividades del organigrama que preparaba cada semana. Me sorprendió la capacidad de los maestros locales de hablar en francés, pero dirigirse a cada niño en su propia lengua materna (diola, mandinga o wolof, entre otras). También me chocó el interés que tenían todos los niños por mi piel y por mi pelo lacio. Me tocaban, mirándome con los ojos muy abiertos, pendientes de cada detalle de mi rostro. Jugaban a señalar mis pecas y se sorprendían cada vez que sacaba la lengua o les hacía cosquillas. Poco a poco aprendieron mi nombre y yo fui conociendo los suyos. Por las tardes, esperaba que mis compañeras terminaran las clases de adultos e íbamos a hacer excursiones por la zona (el jardín botánico, el mercado artesanal, la playa, los senderos…). Al caer la noche, nos quedábamos hablando e intercambiando vivencias.

Ahora, con perspectiva, valoro la experiencia de forma positiva y agradezco la oportunidad que me ha brindado la RMF. Me siento afortunada. Haber podido ver de cerca la labor que hace Catalunya-Casamance en Kafountine, dando trabajo a maestros locales en las Escuelas Infantiles, promoviendo la educación de los más pequeños y proporcionando conocimiento a los adultos para mejorar su futuro, es realmente esperanzador”.